Transporte de caballos en Cuba en los años 1990. Fuente/atribución: Nick, disponible aquí.
Década de 1980: Economía construida sobre la generosidad soviética
Durante la década de 1980, la economía cubana estaba profundamente integrada al bloque socialista. La Unión Soviética proporcionó subsidios sustanciales a través de términos comerciales preferenciales: comprando azúcar cubana a precios muy por encima del mercado mundial y vendiendo petróleo a precios reducidos. Estas entradas promediaron casi el 23 por ciento del PIB de Cuba entre 1985 y 1988, alcanzando hasta 4.300 millones de dólares anuales según algunas estimaciones.
El acuerdo permitió a Cuba reexportar gran parte de su petróleo soviético subsidiado a cambio de divisas fuertes, que a menudo representaban más del 40 por ciento de los ingresos totales de exportación del país. El azúcar siguió siendo la exportación dominante, pero la economía estaba muy centralizada y el Estado controlaba casi toda la producción y distribución. Las estadísticas oficiales muestran que la disponibilidad media diaria de calorías oscila entre 2.900 y 3.050 kcal por persona. Sin embargo, este promedio nacional enmascaró importantes luchas cotidianas para las familias comunes y corrientes. El sistema de racionamiento permitía una dieta monótona rica en almidón, con proteínas y productos frescos limitados, y muchos hogares experimentaron una escasez constante a pesar de los subsidios soviéticos.
La red de seguridad cada vez más reducida: el racionamiento desde la década de 1980 hasta 2026.
Racionamiento mediante libro de adquisiciones (libreta de racionamiento) ha sido una piedra angular de la vida cotidiana cubana desde 1962. Durante la década de 1980, el sistema proporcionó cuotas relativamente estables y más generosas de productos básicos (arroz, frijoles, azúcar, aceite, huevos y ocasionalmente carne o café) respaldados por subsidios soviéticos. Aunque la variedad era limitada y todo estaba estrictamente controlado, el sistema funcionaba como una red de seguridad predecible para la mayoría de las familias.
Hasta 2026 computadora portátil se volvió mucho menos eficaz. Las cuotas se han reducido varias veces, las entregas suelen llegar tarde o incompletas y la calidad de los productos ha disminuido. A partir de abril de 2026, el gobierno comenzó a eliminar gradualmente los subsidios universales para la mayoría de los artículos racionados y, en cambio, pasó a ofrecer ayuda específica solo a los hogares más vulnerables. Muchos productos básicos llegan ahora en cantidades que duran sólo entre 10 y 15 días del mes, en lugar de todo el mes. La escasez de combustible y los frecuentes cortes de energía complican aún más la distribución y el almacenamiento.
Como resultado, la libreta de racionamiento ya no ofrece el mismo nivel de protección contra el hambre que en los años 1980. La mayoría de las familias tienen que complementar computadora portátil con compras en el mercado abierto o informal, donde los precios son significativamente más altos debido a la inflación y la dolarización.
El shock de los años 1990: el período especial y el colapso total
El repentino colapso de la Unión Soviética en 1991 desencadenó una catastrófica contracción económica conocida como el «período especial de tiempos de paz». La pérdida de los subsidios soviéticos (estimados entre 4.000 y 6.000 millones de dólares al año) provocó que el PIB de Cuba disminuyera aproximadamente entre un 33 y un 40 por ciento entre 1990 y 1993. La ingesta calórica diaria promedio se desplomó de alrededor de 2.900 a 3.050 kcal a finales de los años 1980 a alrededor de 80.639 kcal. (Algunas aplicaciones y grupos vulnerables tienen niveles aún más bajos). Esto se tradujo en hambrunas generalizadas, una pérdida de peso significativa en toda la población y graves deficiencias nutricionales.
Los cortes de energía se han convertido en una rutina, a veces de hasta 20 horas al día. La producción agrícola disminuyó debido a la falta de combustible, fertilizantes y maquinaria. El gobierno respondió con medidas de emergencia, incluida una apertura limitada a la inversión extranjera y al turismo, pero la década estuvo definida por h
penurias, pobreza e improvisación.
Recuperación parcial y cambios en la adicción (2000-2020)
A principios de la década de 2000, Cuba encontró un nuevo socio externo en Venezuela bajo el liderazgo de Hugo Chávez. Los dos países firmaron acuerdos bajo los cuales Venezuela suministra petróleo subsidiado a cambio de personal médico cubano y otros servicios. Esto proporcionó una salvación temporal, aunque nunca igualó la escala o la estabilidad del apoyo soviético.
Bajo Raúl Castro (quien asumió el poder en 2008), se introdujeron reformas limitadas, incluido más espacio para las pequeñas empresas privadas, cierta inversión extranjera en turismo y esfuerzos para unificar el sistema de doble moneda. El turismo se ha convertido en una importante fuente de divisas. Sin embargo, el modelo básico de planificación central permaneció prácticamente intacto.
Crisis actual (2021-2026): ¿más profunda y prolongada?
Desde principios de la década de 2020, la economía cubana ha luchado contra múltiples shocks, incluido el impacto de la pandemia de COVID-19 en el turismo, la fuerte reducción de los envíos de petróleo desde Venezuela y problemas estructurales persistentes. Las cifras oficiales muestran un crecimiento negativo o casi nulo en los últimos años, y estimaciones independientes sugieren una contracción acumulada de alrededor del 10 al 15 por ciento.
La escasez crónica de combustible ha provocado frecuentes cortes de energía en todo el país, que a veces duran días. La producción agrícola ha alcanzado mínimos históricos en productos clave. La inflación se mantuvo alta y el peso cubano se depreció significativamente frente al dólar estadounidense en el mercado informal.
Creciente dependencia de las remesas y la dolarización
Una característica definitoria del panorama económico actual es la creciente dependencia de las remesas enviadas por los emigrantes cubanos, principalmente en dólares estadounidenses. Las estimaciones sitúan las remesas anuales en unos 3.000 millones de dólares, lo que representa aproximadamente el 8,3 por ciento del PIB de Cuba. Casi el 70 por ciento de la población recibe algún tipo de apoyo mediante remesas.
Esta afluencia aceleró la dolarización de la economía. Muchos bienes y servicios –especialmente en los sectores informales y privados emergentes– ahora tienen precios o están disponibles sólo en dólares estadounidenses u otras monedas fuertes. Quienes tienen acceso a las remesas tienen un poder adquisitivo significativamente mayor, mientras que quienes dependen únicamente de los salarios del gobierno enfrentan dificultades cada vez mayores. El aumento de la emigración desde 2020 paradójicamente ha fortalecido este canal, pero también ha empeorado la desigualdad.
Medicina y atención sanitaria: de la cobertura parcial al estrés sistémico
El sistema de salud de Cuba, durante mucho tiempo promocionado como uno de los mayores logros de la revolución, enfrentó constantes desafíos con los suministros médicos. En la década de 1980, ya hubo períodos en los que los hospitales luchaban por satisfacer las necesidades básicas debido a las ineficiencias del sistema centralizado, incluso con el apoyo soviético que proporcionaba cierta estabilidad en productos farmacéuticos y equipos.
Para 2026, la situación habrá empeorado significativamente. Los hospitales y clínicas informan de una grave escasez de medicamentos esenciales, antibióticos, guantes quirúrgicos y suministros básicos. Los cortes de energía que duran 20 horas o más interrumpen servicios críticos como diálisis, quimioterapia, radioterapia, atención neonatal y refrigeración para vacunas y medicamentos. La producción farmacéutica en Cuba se ha desacelerado drásticamente debido a la escasez de combustible que afecta a las fábricas.
A principios de 2026, más de 96.000 pacientes esperaban ser operados (incluidos miles de niños) y muchos procedimientos se retrasaron o cancelaron. Informes independientes muestran que sólo alrededor del 3 por ciento de los ciudadanos pueden encontrar constantemente los medicamentos necesarios en las farmacias estatales, mientras que los precios del mercado negro los hacen inasequibles para la mayoría. El reciente corte del suministro de petróleo de Venezuela en 2026 ha exacerbado aún más la crisis al intensificar los cortes de energía y restringir el transporte de personal y suministros médicos.
Impacto del desarrollo en Venezuela (2026)
La situación se deterioró drásticamente a principios de 2026 tras la intervención estadounidense en Venezuela y el arresto del presidente Nicolás Maduro. Venezuela suministró a Cuba aproximadamente entre 26.000 y 35.000 barriles de petróleo por día en 2025 (en comparación con cantidades mucho más altas en años anteriores). Después de la intervención, las entregas prácticamente se detuvieron cuando Estados Unidos impuso controles a las exportaciones de petróleo venezolano e impuso restricciones a los flujos hacia Cuba.
El repentino corte eliminó una porción crítica del suministro de combustible de Cuba, causando cortes de energía más frecuentes y prolongados en todo el país, más interrupciones en la distribución de alimentos y presión adicional sobre una economía ya tensa. Si bien México se convirtió brevemente en un importante proveedor en 2025, las importaciones totales siguen estando muy por debajo de lo necesario para satisfacer la demanda. La pérdida del salvavidas de Venezuela ha exacerbado las vulnerabilidades existentes.
Por qué la recuperación ha resultado difícil de alcanzar
Las dificultades económicas de Cuba surgen de una combinación de factores internos (décadas de planificación central, baja productividad, inversión insuficiente en infraestructura e inconsistencia de políticas) y shocks externos, incluida la pérdida de importantes benefactores y presiones geopolíticas cambiantes. Aunque el turismo, la limitada empresa privada y las remesas han proporcionado cierto alivio, no han compensado las debilidades estructurales. A partir de 2026, la economía seguirá enfrentando desafíos importantes para restablecer un suministro energético confiable, fortalecer la producción agrícola y farmacéutica y revertir las tendencias de emigración.
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Referencias
Hernández-Catá, Ernesto (2013). «Cuba, la Unión Soviética y Venezuela: una historia de adicción y shock». Procedimientos de la ASCE
Proyecto BTI (2026). Informe de país de Cuba
Orozco, Manuel (2024). Estudios de Remesas, Diálogo Interamericano
Havana Times, Reuters y Lancet Oncology informan sobre escasez de medicamentos y condiciones de salud (2025-2026)
Varios análisis económicos independientes y de la ASCE (2025-2026)

